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Historia del magnetismo aplicado a la salud

Historia del magnetismo aplicado a la salud

Hay que remontarse a miles de años para entender la historia del magnetismo aplicado a la salud. Desde entonces no ha parado de desarrollarse.

Muchos fechan en 2.000 años antes de Cristo los primeros indicios de la utilización del magnetismo con fines curativos. Calculen su edad. Pero aunque se considere esa fecha aproximada, posiblemente sus inicios se remonten a mucho antes.

Así, situemos en esa fecha y pensemos en China.  Allí se datan los primeros vestigios de la aplicación de rocas para aliviar dolores y corregir desequilibrios del cuerpo. También se mencionan, posteriormente,  personajes históricos como Aristóteles, Cleopatra o Galeno por su relación con la magnetita.  Un elemento para mejorar la salud y poner en práctica muchos de los beneficios que desde aquellas épocas ya se le atribuían.

Historia del magnetismo aplicado a la salud
Historia del magnetismo aplicado a la salud

A partir de ahí, distintas culturas como la hindú, la china, hebrea, egipcia, maya o árabe ya utilizaban diferentes instrumentos de piedras magnéticas como medio de curación de enfermedades.

El historiador romano Plinio El Viejo documentó las cualidades del magnetismo para la curación de problemas oculares. En ese mismo siglo, científicos chinos comienzan a relatar la relación directa entre el campo magnético de la tierra y la salud.

El siglo X es testigo de los tratamientos mediante la utilización del magnetismo para tratar la depresión por el médico islámico Ibn Sina. Son muchos los sanadores que utilizaron el magnetismo a partir de ese siglo.

Historia del magnetismo aplicado a la salud. Sigue creciendo su uso y sus aplicaciones

En la Edad Media médicos en Europa incluían en su botiquín diversos instrumentos magnéticos e imanes como remedio, entre otras muchas enfermedades. Como, por ejemplo,  para la gota, la calvicie, la artritis, la vista, la depresión y las intoxicaciones. Paracelso, galeno suizo de principios del siglo XVI, se ganó un reconocido prestigio por el uso de imanes en el tratamiento de múltiples enfermedades, en las que se incluían la epilepsia y las hemorragias. También Paracelso fue uno de los primeros en postular que la tierra era un gigantesco imán y al él se le atribuyen celebres sentencias como que el magnetismo es el rey de todos los secretos.

En el siglo XVIII, Franz Anton Mesmer pública en Alemania uno de los primeros manuales sobre el uso del magnetismo en la medicina, lo que él llamó el “magnetismo animal”. Aunque desde el siglo I ya se dispongan de documentos en China relatando las cualidades y beneficios del magnetismo para la salud, los estudios y publicaciones del abad francés Le Noble son tomados como referencia por la Sociedad Francesa de medicina que dictamina en 1777 el papel relevante que el magnetismo debe tener en la teoría y práctica de la medicina.

En el siglo XIX el químico francés Louis Pasteur revela los descubrimientos realizados con los imanes en sus estudios de fermentación. Pasteur puso de manifiesto como la utilización de los imanes aceleraba los procesos de fermentación.

SPEB

 

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